Eva Quesada

La vida que realiza una persona con un cuerpo que pesa 124 kilos no es la misma que la que lleva a cabo una que pesa 74. Es completamente diferente en muchos aspectos, principalmente en salud y bienestar personal; y eso lo sabe muy bien Eva Quesada. En junio de 2014, y después de mucho pensar, decidió ponerse en manos del equipo de Obesidad Almería para someterse a una  intervención quirúrgica y acabar con su problema. “Ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida”, asegura. Con 36 años tenía problemas de hipertensión arterial, cuestión de la que ya no se preocupa, entre otras. “Ya no me canso mientras estoy trabajando y hasta hago ejercicio físico  después. Aguantar mi peso estando todo el día de pie (es enfermera de quirófano) me tenía molida”. “Siempre intentas aplazarlo, te pones a régimen, pero no consigues nada. Conocía las  complicaciones que conlleva la operación. Por mi trabajo sé lo que supone anestesiar a una persona  con 54 kilos y a otra con obesidad mórbida, que es mucho más complicado y tiene más riesgos”,  reconoce. Sin embargo, sus temores fueron a menos cuando trató con el equipo de Obesidad Almería, pioneros en la provincia en el tratamiento de la obesidad mórbida y de la diabetes mellitus. “Es un equipo fantástico, unos excelentes profesionales”, define. Aún sigue acudiendo a revisiones periódicas aunque menos frecuentes. Su vida es absolutamente normal. “Durante el primer año sí tienes que seguir unas indicaciones, pero ahora ya hago vida normal. Como de todo y nada me sienta mal. Mi cuerpo me admite menos comida, pero también trato de cuidarme, como todos”. Su siguiente revisión es en enero. Al principio, tras la operación, explica, “el cuerpo era como un niño chico al que le vas introduciendo alimentos y ves cómo los tolera. Yo no he tenido ningún problema durante este tiempo”.

Bienestar

La intervención quirúrgica ha mejorado la salud de Eva Quesada y, también su ánimo. “Yo tenía  muy baja mi autoestima. No quería salir a la calle, sólo para trabajar”, recuerda.

Esta situación ha cambiado por completo. Su ámbito familiar y de amistades aplaude, igualmente, su decisión. Eva es de un pueblo de Jaén y asegura que algunos familiares han tenido que mirarle varias veces para cerciorarse de que era ella tras una larga temporada sin haberla visto.